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Angela Merkel rechaza oferta para trabajar en la ONU

Angela Merkel rechaza oferta para trabajar en la ONU

Angela Merkel rechaza oferta para trabajar en la ONU

El primer año de Joe Biden en la presidencia de Estados Unidos ha sido complejo y quedó marcado por claroscuros, afirmó la académica de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) de la UNAM, Yadira Gálvez Salvador.

El ascenso del demócrata significó el término de una controvertida administración de Donald Trump y generó amplías expectativas a nivel internacional al ser un cambio frente a la narrativa del America First, las posiciones nacionalistas y el unilateralismo; se tenía confianza en que esa nación regresara al centro de la dinámica global, pero no necesariamente ha ocurrido así, sostuvo la universitaria.

La relación bilateral con México, continuó, se caracterizó por la tensión en ámbitos como los Derechos Humanos y la posible reforma energética, pero con señales de entendimiento en áreas específicas como la migración irregular y la cooperación en seguridad.

“La interdependencia de nuestros países obliga a comprender que la vecindad, la región, es destino. Nuestras economías y nuestras seguridades son interdependientes”, aseveró la doctora en Ciencias Políticas y Sociales con orientación en Relaciones Internacionales

En el ámbito global se esperaba que al terminar el gobierno de Trump Estados Unidos regresara y tuviera una participación más activa en organismos internacionales; si bien ha retornado a los acuerdos sobre cambio climático y participa en el mecanismo Covax para el acceso equitativo a las vacunas contra la COVID-19, la manera en que las tropas estadounidenses salieron de Afganistán afecta su imagen y la del presidente demócrata.

Permanecen las restricciones

En el caso de México, insistió Gálvez Salvador, se modificó el tono en la relación, cortó la narrativa trumpista y los señalamientos hacia México y su responsabilidad en temas de migración, seguridad, así como lo simbólico que significaba el discurso del muro fronterizo. Sin embargo, los intereses de Estados Unidos en seguridad nacional y economía se mantienen.

“Cambia el discurso, los señalamientos de que nuestro país tenía que fungir prácticamente como el muro hacia el sur de los Estados Unidos, así como las amenazas de poner sanciones económicas -aranceles a importaciones mexicanas- de implementar acciones frente a la migración irregular. Ahora se prioriza el discurso sobre el entendimiento, la cooperación, la diplomacia, pero Biden no necesariamente ha sido más flexible con México pues, finalmente, los compromisos se han mantenido.

“Ante la crisis migratoria su gobierno sostiene medidas tales como el programa ‘Quédate en México’, mediante el cual los solicitantes de asilo tienen que permanecer en nuestro país mientras se emite su resolución. También se mantienen las detenciones de migrantes irregulares que se regresan a México”, acotó.

La seguridad es primordial entre ambas naciones y dentro de ella está la lucha contra el narcotráfico, para evitar que las drogas ingresen a la Unión Americana a través de nuestro país. Actualmente es importante atender la crisis relacionada con las muertes por consumo de fentanilo en aquella nación, señaló la experta universitaria.

En ese sentido, destacó, se debe entender la transición de la Iniciativa Mérida hacia el Entendimiento Bicentenario sobre Seguridad, Salud Pública y Comunidades Seguras.

“Tras las tensiones que ha habido por temas como la detención del general Salvador Cienfuegos en Estados Unidos o el tema de los agentes de la DEA en México, el Entendimiento Bicentenario es una buena noticia. Este parte del principio de responsabilidad compartida de su antecesora, pero ahora con mayor énfasis en la reciprocidad, una agenda más amplia que entre, otros temas, incluye  el tráfico de armas y la reducción de homicidios en México. Veremos aún cómo se va a implementar”, aseveró la integrante del Observatorio de la Relación Binacional México- Estados Unidos.

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